Dividido en 5 partes, al estilo de la pirámide del dramaturgo alemán Gustavo Freytag (de la que la tercera es la más corta, con mucha diferencia), la peste, del escritor y filósofo francés, Alberto Camus, es una novela que narra de una forma objetiva y descriptiva la vida de una ciudad portuaria (Orán de Argelia, cuando ésta era una colonia de Francia) en el año que fue abatida por una epidemia de peste.
Debo advertir, que las partes de este texto escritas en color azul, son párrafos que revelan detalles importantes de la historia y no deben ser leídos si el lector pretende disfrutar plenamente del libro.
La primera parte nos narra los formalismos de esta enfermedad, presentándonos de forma novelada la evolución epidemiológica de la peste. Esta enfermedad es producida por la Yersinia pestis, una bacteria de tipo bacilo gramnegativo contagiada por la mordedura de la pulga propia de la rata (Xenopsylla cheopis, que significa "pulga extranjera de Keops", de "extranjera" xenos-, "pulga" -flea, "Cheops" -cheopis). La pulga se contagia al succionar sangre de una rata infectada, la cual es tamizada dentro de su aparato digestivo, dejando así que las colonias bacterianas se acumulen formando un tapón que luego impiden que la pulga se alimente adecuadamente; este coágulo ocasiona regurgitaciones de la sangre ingerida luego en otras ratas, propagando la enfermedad al inocular la bacteria. Las ratas desarrollan la enfermedad y mueren rápidamente, haciendo que las pulgas se vean obligadas a morder a una cantidad cada vez mayor de ratas para intentar saciar su apetito; poco a poco las ratas van muriendo en oleadas y al haber cada vez menos especimenes de los que alimentarse, las pulgas se ven forzadas a intentar parasitar a otras especies como gatos, perros, aves y finalmente al mismo hombre; es entonces cuando la enfermedad se manifiesta primero como peste bubónica (por la tumefacción de los ganglios linfáticos afectados, que pasan a llamarse bubones) y luego como peste pulmonar (el esputo de los humanos infectados se vuelve infectante y cuando otro humano respira o ingiere dicho fluido, la bacteria llega directamente al pulmón produciendo una forma de la enfermedad más agresiva). En la historia, este proceso se va sucediendo de una forma natural, y en un principio los médicos se niegan a decretar un estado de epidemia, pero luego de que la plaga crece, se termina por decidir tomar acciones protocolares, se forman equipos sanitarios para combatir la peste y se cierran las puertas de la ciudad para establecer la cuarentena.
Todo esto se nos plantea de
forma narrativa en la primera parte, además de presentarnos a los personajes
principales de la historia:
Bernard Rieux: Es un doctor común de la ciudad de Orán. Podría decirse que es el personaje principal de la lectura, sin embargo es sobre el que menos se profundiza realmente y la razón por la que el autor lo hizo así, es explicada solo al final. Podría decirse que solo llegamos a saber que tiene una esposa enferma en el extranjero y que convive con su madre. Se le puede considerar el centro de la trama coral, debido a que todos los demás personajes establecen sus conexiones e interacciones solo luego de establecer relaciones con él. Su carácter racional, centrado, sobrio y hasta imparcial, lo hacen parecer al personaje promedio en el que Camus suele reflejarse y reflejar su filosofía, pero ese papel se lo tiene guardado al segundo personaje más importante de la historia.
José Grand: Ayudante del ayuntamiento, un hombre de cincuenta años aplicado en sus labores. Obsesionado por una mujer y por la escritura, al grado que al lector le puede llegar a parecer elementos etéreos o absurdos. Se nos propone como aquella figura inofensiva e inocente, que a pesar de ser despreciada por la gente, tiene una lealtad y dedicación suficientes para ser un potencial héroe vencedor de todo mal.
Cottard: Se presenta como un vecino de José Grand y representa todo lo contrario a él. Ideas como la corrupción, el egoísmo y la cobardía son desarrollados por este personaje. Incluso con este perfil, encuentra un papel en el equipo protagonista.
Jean Tarrou: Es un extranjero que luego de llegar a Orán se ve varado en este lugar por el decreto de aislamiento debido a la peste. Avanzada la historia, el contenido filosófico de la misma recae sobre el y la importante carga emocional que le aporta es lo que hace a su personaje el más entrañable.
Raymond Rambert: Es un periodista que desde el primer momento encasilla su papel al dilema de la libertad individual y el bien común. En el se retrata todo el dilema que hay en los decretos de cuarentena: Aíslas a una persona para que los demás no sufran, pero ¿eso te da derecho a hacer sufrir a esa persona dicho aislamiento? Él ofrece la trama más aventurera del libro, pero su final es casi inesperado, pues no muestra un motivo lo suficientemente fuerte para dicho cambio argumental.
Paneloux: Es un sacerdote con una visión punitiva y vehemente de la religión, que poco a poco va considerando una revolución de ideas al chocar su mundo espiritual con el de la ciencia del médico Rieux. Se nos presenta como un severo predicador del castigo divino impuesto por Dios a través de la peste, alegando que dicho evento era culpa del pecado; luego de presenciar la muerte de un niño, Rieux quiebra sus paradigmas al incriminarle de forma exaltada que culpa podía tener una criatura inocente; desde acá el sacerdote borra todos los grises y propone una visión filosófica de blanco y negro, todo o nada, para la religión, si amas a Dios, debes aceptar lo bueno y lo malo, lo coherente y lo inexplicable, lo justo y lo injusto; filosofía que terminaría por ser fatalista al resalta la máxima: "la religión no debe depender de la ciencia".
La segunda parte del libro se
centra más en el aspecto emocional y social de la ciudad. Habla de como el
aislamiento afecta a los pobladores. Propone cuestiones en torno al amor de
familia y de amantes; la incertidumbre de los que están fuera y que no saben
que es peor, el temor a morir al regresar a la ciudad, o la tristeza de
quedarse fuera y sufrir la separación. Acá se empieza a desarrollar la trama
del periodista Raymond Rambert, quien está separado de su amada y empieza el primer dilema filosófico de la historia ¿quién
es un médico para quitarle la libertad a la gente con una cuarentena? El
periodista juzga a los médicos de fríos e inclementes, que priorizan una idea
por encima del amor; que ven a los pobladores como seres de un experimentos y
no como personas morales, pero irónicamente por buscar esa libertad Rambert
empieza a explorar el terreno de lo ilícito, dejando otra cuestión, ¿el fin
justifica los medios?, si sacrificas tu libertad para no dañar a los demás ¿lo
estás haciendo por cumplir un código o por amor al prójimo?, que es más
importante ¿mentir por lo que amas o afrontar la honestidad?
La tercera parte habla de como
la gente se acostumbra a vivir con la peste; como intentan retomar su vida
social dentro de lo posible, aunque las muertes van aumentando y los
cementerios empiezan a ser insuficientes. Quizá se hayan puesto estos dos
aspectos juntos como un contrapeso emocional, en el que el sufrimiento es tal,
que la gente intenta buscar algo que les haga recordar que aun hay esperanza,
sobre todo por el hecho de que también se menciona que las personas ya
empezaban a cuestionarse cuando terminaría la plaga.
La cuarta parte desarrolla el
clímax de la historia, todas las tramas se resuelven, los personajes toman
decisiones que concluyen sus tesis dando respuesta a sus dilemas filosóficos. Bernard
Rieux y Jean Tarrou desarrollan la conexión más importante del libro llegando a
ser una amistad; pasan momentos solemnes en la azotea de un viejo paciente de
Rieux, donde ven que la gente se reúne como familia sin serlo de sangre; nadan por única vez en el mar, pues estaba prohibido y Jean
Tarrou pone sobre la mesa el tema más capitalizado por el autor Alberto Camus:
la muerte y la pena de muerte. Él cuenta como siempre admiró a su padre por sus
hábitos de lectura y conocimiento, pero todo cambió cuando al tener ya edad
suficiente, su padre lo llevó a su trabajo. Su padre trabajaba en los juzgados,
dando sentencia a malhechores; los condenaba a la horca. Así Camus empieza sus
ideas con cada declaración dicha por Tarrou: estar a favor de la pena de muerte
es lo mismo que aceptar que eres un asesino; un estado que funda sus normas
sobre la muerte debe ser combatido; la únicas muertes justificadas son las que
ocurren para conseguir una sociedad sin asesinos impunes; y el más difícil de
asimilar: "si promueves una causa justa, pero en dicha lucha hay
afectados, ¿tú eres culpable de permitir el sufrimiento de tu propia
gente?" A pesar de que el libro no se centra en estas cuestiones, usa como
excusa la peste para introducir este problema: la peste mata gente por temas de
naturaleza, el hombre lo hace por voluntad y esa voluntad debe usarse para no
distraerse de un objetivo; en el caso de Tarrou era no aceptar la pena de
muerte, lo cual lo había vuelto en un exiliado social por no aceptar las
normas.
La quinta parte pareciera ser un epílogo. Con todas las pérdidas humanas largamente desarrolladas, puedes llegar a sentir la opresión de sentir a los personajes devastados y desolados; no comprendes como tanta templanza podría existir y sientes que nadie tuvo un final feliz. Con la esperanza dibujada en los capítulos anteriores, el autor te prepara para el evento más angustiante de todo el libro, que dependerá del modo como recibiste toda la carga filosófica para superarlo. La peste se acaba, la ciudad esta de fiesta y el libro te deja más que nunca esa sensación que solo puedes escuchar en las letras de las canciones: "estoy solo, en una habitación repleta de gente".

